¿Cómo prepararse para una auditoría de cumplimiento ENS?

Prepararse para una auditoría de cumplimiento del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) es un proceso que va mucho más allá de recopilar documentos y obtener un certificado. Requiere una adecuada planificación, la implantación real de controles de seguridad y un enfoque de mejora continua en la gestión de la seguridad de la información. Una auditoría ENS no sólo verifica el cumplimiento normativo, sino también la efectividad de las medidas de seguridad aplicadas a los sistemas de información de una organización.
Antes de iniciar cualquier preparación, es imprescindible comprender qué exige el Esquema Nacional de Seguridad. Regulada por el Real Decreto 311/2022, esta normativa establece un conjunto de requisitos de seguridad aplicables a las administraciones públicas, a los proveedores que prestan servicios o gestionan información para ellas y, en determinados supuestos, a sistemas que tratan información clasificada y a operadores de servicios esenciales cuando así lo exige el marco normativo correspondiente.
Uno de los puntos centrales es la Guía CCN-STIC 808, elaborada por el Centro Criptológico Nacional, que recoge el itinerario de auditoría para verificar el cumplimiento del ENS. Esta guía es clave tanto para quienes auditan como para aquellos que deben someterse a auditorías, porque detalla cómo se comprueban los distintos requisitos y medidas de seguridad establecidas en el Anexo II del ENS.
Además, durante la fase de preparación resultan especialmente relevantes otras guías del CCN-STIC. La CCN-STIC 803 establece la metodología para la valoración y categorización de los sistemas de información, mientras que la CCN-STIC 804 proporciona directrices prácticas para la implantación efectiva de las medidas del ENS. En conjunto, estas guías constituyen la referencia técnica principal para abordar correctamente las fases previas a la auditoría.
Planificar la preparación: fases previas a la auditoría
Definición del alcance y categorización
El primer paso en la preparación consiste en definir claramente qué sistemas de información serán auditados y cuál es su categoría de seguridad (básica, media o alta). Esta categorización se basa en la criticidad de los servicios y la sensibilidad de la información que gestionan, siguiendo las directrices de valoración establecidas en la CCN-STIC 803. En función de ello, las exigencias de seguridad serán mayores o menores.
Tener un alcance bien delimitado permite centrar los esfuerzos de preparación en aquellos procesos y controles que realmente serán objeto de verificación, lo que reduce riesgos de improvisación y omisiones el día de la auditoría.
Elaborar e implantar un plan de adecuación y seguridad
Una vez definidos el alcance y la categorización es fundamental contar con un Plan de adecuación al ENS que incluya, entre otros elementos, la política de seguridad de la información, el análisis de riesgos y la documentación de cumplimiento correspondiente.
En sistemas de categoría MEDIA y ALTA se requiere la elaboración de una Declaración de Aplicabilidad (DA), mientras que para sistemas de categoría BÁSICA el Real Decreto 311/2022 introduce el perfil de cumplimiento como mecanismo específico simplificado de justificación del cumplimiento normativo.
Este plan actúa como hoja de ruta para implantar las medidas necesarias y garantizar que los controles de seguridad no sólo están documentados, sino operativos de forma efectiva, siguiendo las recomendaciones prácticas recogidas en la CCN-STIC 804.
La implantación de la seguridad no debe entenderse como un mero trámite documental. Implica integrar los controles de seguridad en la operación diaria de los sistemas de información y en los procesos de gestión de la organización, acompañados de evidencia que pueda presentarse durante la auditoría.
Implantar controles y demostrar su efectividad
Medidas de seguridad operativas y de gestión
Una auditoría ENS no se limita a comprobar la existencia de políticas o manuales. Evalúa si las medidas de seguridad funcionan en la práctica. Esto significa que los procedimientos, registros, controles técnicos y evidencias deben estar actualizados y ser accesibles. Por ejemplo, si existe un control de acceso lógico a un sistema, no basta con describirlo, sino que debe haber registros que demuestren su uso, revisiones periódicas y acciones correctoras cuando proceda.
Del mismo modo, la gestión de incidentes, copias de seguridad, continuidad del servicio y la gestión documental deben estar implementadas y ser coherentes entre sí. La auditoría, basada en criterios y métodos recogidos en la normativa y guías del ENS, se apoyará en evidencia tangible para evaluar la eficacia de cada medida de seguridad.
Preparación de evidencias consistentes
La generación de evidencias no puede dejarse para el último momento. Evidencias consistentes incluyen registros de configuraciones, logs de acceso, informes de pruebas de seguridad, actas de reuniones de seguridad, informes de análisis de riesgos y cualquier documento que demuestre que las medidas de seguridad se aplican, se revisan y se actualizan. En auditorías ENS, la ausencia de evidencias claras puede desembocar en no conformidades, que tienen impacto directo en el resultado de la evaluación.
Ensayos previos y auditorías internas
Realizar un ensayo previo bajo condiciones similares a la auditoría formal ayuda a identificar puntos débiles y áreas de mejora que pueden pasar desapercibidas en el día a día. Estas revisiones internas, conocidas como auditorías internas, son especialmente útiles para detectar lagunas en la documentación, en la implantación de controles o en la coherencia de los procesos de seguridad.
Asimismo, el tipo de auditoría dependerá de la categoría del sistema. Según la Guía CCN-STIC 808, los sistemas de categoría BÁSICA pueden evaluarse mediante autoevaluación, mientras que los sistemas de categoría MEDIA y ALTA deben ser auditados por entidades certificadas o auditores con cualificación reconocida. Conocer este requisito desde la fase de preparación permite adaptar la generación de evidencias y el nivel de formalización esperado durante la evaluación.
Una simulación de auditoría también permite al equipo responsable familiarizarse con el enfoque de los auditores externos, el tipo de evidencia que se suele solicitar y las posibles preguntas que pueden surgir durante la revisión.
Integrar la mejora continua en la preparación
La preparación para una auditoría ENS no es un evento aislado, sino parte de un proceso continuo de mejora de la seguridad. A medida que cambian los sistemas, la organización o el panorama de amenazas, las medidas de seguridad deben adaptarse y evolucionar. Integrar mejoras continuas en la gestión de la seguridad demuestra la madurez y el compromiso genuino de la organización con la protección de la información.
Prepararse para una auditoría de cumplimiento del Esquema Nacional de Seguridad requiere una visión estratégica y práctica de la seguridad de la información. Desde comprender a fondo los requisitos normativos hasta implantar controles efectivos y generar evidencia verificable, cada paso es fundamental para afrontar con éxito la certificación. Planificar con antelación, aplicar medidas efectivas y mantener un enfoque de mejora continua son la base no solo para cumplir con la normativa, sino también para fortalecer la seguridad y la resiliencia de los sistemas de información en cualquier organización que opere en el ámbito público español, pero también privado.
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