Exfiltración de datos mediante "capturas de pantalla" y dispositivos personales

De Eduard Bardají

<span id="hs_cos_wrapper_name" class="hs_cos_wrapper hs_cos_wrapper_meta_field hs_cos_wrapper_type_text" style="" data-hs-cos-general-type="meta_field" data-hs-cos-type="text" >Exfiltración de datos mediante "capturas de pantalla" y dispositivos personales</span>

El 48% de las empresas ha sufrido brechas de seguridad originadas por dispositivos personales en el último año, y más del 75% de los incidentes sigue estando relacionado con el factor humano.

El impacto es cada vez mayor: el coste medio de una filtración de datos en empresas españolas ya alcanza los 3,9 millones de dólares. Depender únicamente de defensas tradicionales ya no es suficiente para proteger la información crítica y garantizar la continuidad del negocio.

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¿Qué es la exfiltración mediante capturas de pantalla y dispositivos personales?

Una brecha de datos puede producirse por un ciberataque, un fallo técnico o un error humano. En muchos casos, la fuga de información no ocurre mediante técnicas avanzadas, sino a través de acciones cotidianas como guardar capturas con datos sensibles o fotografiar pantallas desde dispositivos personales para compartir información fuera del entorno corporativo.

El principal riesgo es que estas prácticas evaden muchos sistemas tradicionales de prevención de fuga de datos (DLP). Al producirse desde dispositivos personales, redes externas o herramientas no controladas por la empresa, se convierten en una de las vías más frecuentes de exposición de información crítica.

Cómo detectar esta fuga de información antes de que sea crítica

Detectar que alguien está haciendo una foto a su pantalla es técnicamente muy complejo a nivel de hardware externo, pero el comportamiento previo y posterior del usuario siempre deja un rastro digital auditable. Establecer sistemas de monitorización y protocolos de alerta temprana permite reaccionar antes de que el daño se propague.

La detección temprana se basa en identificar accesos inusuales, descargas masivas o movimientos anómalos de información sensible. Soluciones como WWatcher permiten analizar quién accede a los datos, desde dónde y qué volumen maneja, ayudando a detectar patrones asociados a posibles fugas de información mediante capturas o dispositivos no corporativos.

Pasos para actuar y contener la exposición de datos

Saber cómo actuar desde el primer momento puede marcar la diferencia entre un incidente controlado y una crisis corporativa. Las primeras 72 horas son clave para contener la fuga de información, evaluar su impacto y cumplir con la normativa de protección de datos.

  • Identificar y contener el incidente: Lo primero es entender qué ha ocurrido y detenerlo de inmediato bloqueando accesos comprometidos, aislando equipos afectados, cambiando contraseñas y desconectando sistemas críticos.

  • Evaluar el riesgo y el impacto: Analiza detalladamente qué datos se han visto afectados, el volumen de personas involucradas y si la información expuesta incluye datos sensibles.

  • Limitar accesos y priorizar: No todas las brechas tienen el mismo riesgo: priorizar según la gravedad es fundamental para tomar decisiones rápidas y acertadas. También es clave limitar los accesos según el rol de cada usuario de cara al futuro, evitando permisos innecesarios.

  • Notificar y documentar el incidente: Registrar todo lo ocurrido y notificar la brecha cuando sea necesario es clave para cumplir con la normativa vigente. En casos que afecten a datos personales, la empresa puede estar obligada a comunicar el incidente a la autoridad competente y a los afectados dentro de los plazos establecidos.

Estrategias de ciberseguridad para la prevención de incidentes a través de los dispositivos

Prevenir la exposición de datos requiere proteger la información desde su origen y limitar cualquier acceso innecesario. Estas son algunas de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de fugas de información mediante capturas o dispositivos no corporativos:

Aplicar modelos Zero Trust

El modelo Zero Trust elimina la confianza implícita dentro de la red corporativa. Cada acceso debe validarse continuamente según la identidad del usuario, el dispositivo utilizado, la ubicación y el nivel de riesgo de la conexión. Esto permite detectar accesos sospechosos y reducir movimientos no autorizados dentro de la infraestructura.

Cifrar la información sensible

El cifrado protege los datos para que no puedan ser interpretados aunque alguien consiga acceder a ellos sin autorización. Aplicar cifrado tanto en dispositivos como en servidores, copias de seguridad y comunicaciones internas añade una capa crítica de protección frente a fugas de información.

Restringir accesos y permisos

Muchos incidentes ocurren porque los usuarios tienen acceso a más información de la necesaria. Limitar permisos según el rol de cada empleado reduce la superficie de exposición y dificulta que una filtración interna comprometa grandes volúmenes de datos sensibles.

Utilizar dispositivos y redes seguras

El acceso desde redes públicas, dispositivos personales o conexiones inseguras aumenta considerablemente el riesgo. Utilizar VPN, redes protegidas y equipos gestionados por la empresa permite mantener un mayor control sobre la actividad y minimizar accesos externos no supervisados.

Implementar soluciones MDM

Los sistemas de gestión de dispositivos móviles (MDM) permiten aplicar políticas de seguridad sobre teléfonos, tablets y portátiles corporativos. Entre otras funciones, facilitan bloquear capturas de pantalla en aplicaciones críticas, restringir instalaciones no autorizadas y controlar remotamente dispositivos comprometidos.

Realizar auditorías de ciberseguridad periódicas

Revisar de forma periódica accesos, configuraciones, hábitos internos y flujos de información ayuda a detectar vulnerabilidades antes de que sean explotadas. Las auditorías permiten identificar malas prácticas, corregir debilidades operativas y reforzar la protección de los datos críticos de la empresa.

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