Chat GPT en la empresa: Guía de ciberseguridad y mitigación de riesgos

De Esteban Sardanyés

<span id="hs_cos_wrapper_name" class="hs_cos_wrapper hs_cos_wrapper_meta_field hs_cos_wrapper_type_text" style="" data-hs-cos-general-type="meta_field" data-hs-cos-type="text" >Chat GPT en la empresa: Guía de ciberseguridad y mitigación de riesgos</span>

La inteligencia artificial generativa ya está integrada en el entorno empresarial y, en 2025, el 87% de las empresas globales fueron expuestas a ciberataques potenciados por IA. Su adopción mejora la productividad, pero también amplía la superficie de exposición si no se controla correctamente el tratamiento de los datos.

El uso de herramientas como Chat GPT sin una estrategia clara puede comprometer información sensible. El factor humano sigue siendo la principal amenaza, presente en más del 75% de las brechas de seguridad, lo que convierte su gestión en un punto crítico para reducir riesgos.

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Riesgos asociados al uso de IA generativa sin control

El uso de herramientas como ChatGPT, combinado con el factor humano y sin una estrategia de seguridad definida, expone a la organización a riesgos que van más allá del ámbito técnico. Algunos de los riesgos asociados más comunes son::

  • Fuga de datos por mala configuración: Almacenar conversaciones o introducir datos en modelos sin el debido aislamiento de información facilita que cualquier fallo interno o externo acabe en una exposición de activos críticos.

  • Pérdida del control sobre el rastro digital: Cuando los empleados introducen datos sensibles, como estrategias de negocio o códigos fuente en plataformas abiertas, la empresa pierde la capacidad de gestionar quién accede a esa información o cómo se procesa.

  • Ataques de phishing hiperpersonalizados: Los ciberdelincuentes utilizan la IA generativa para crear correos y mensajes con una redacción perfecta, eliminando las señales de alerta tradicionales y elevando el éxito de las estafas.

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  • Ingeniería social con deepfakes: El uso de IA permite imitar identidades y voces con un detalle casi real, facilitando fraudes de suplantación (como el "fraude del CEO") que son casi imposibles de distinguir de interacciones legítimas.

  • Compromiso del cumplimiento normativo: El tratamiento de información sin control puede derivar en infracciones graves de leyes de protección de datos, exponiendo a la empresa a sanciones legales y daños reputacionales.

  • Creación de malware autónomo: Los ciberdelincuentes aprovechan estos modelos para automatizar la generación de código dañino y reconocer vulnerabilidades, acelerando el ritmo y la sofisticación de los ataques.

Cómo identificar riesgos y anomalías en el uso de IA

Anticiparse a estos incidentes requiere pasar de una seguridad reactiva a una basada en la detección temprana y el análisis de patrones. Estos son los indicadores clave para saber que algo no va bien:

Monitorización de flujos de datos inusuales

La forma más efectiva de identificar un posible uso indebido es analizar el tráfico saliente hacia plataformas de IA. Cuando se detectan envíos de información masivos o volúmenes de datos anómalos desde áreas críticas como la legal o financiera, puede ser un indicador directo de exfiltración de información o de un uso no controlado de la herramienta.

Intentos de manipulación o Prompt Injection

Es fundamental vigilar los inputs maliciosos que intentan forzar respuestas incorrectas o acceder a información protegida. Un chatbot sin protección puede ser manipulado para mostrar datos que no debería, afectando tanto a la confiabilidad del sistema como a la exposición de datos críticos.

Actividad sospechosa en cuentas corporativas

El robo de credenciales para acceder a entornos corporativos de IA está en aumento. Detectar accesos inusuales, ya sea desde ubicaciones no habituales o fuera del horario laboral, es un indicador clave de que podría existir un acceso no autorizado comprometiendo información sensible o propiedad intelectual almacenada en estos sistemas.

Guía: pasos a seguir para mitigar riesgos de IA

Actuar con rapidez es clave. Las primeras 72 horas son críticas para contener el incidente, evaluar su impacto y cumplir con la normativa de protección de datos.

 

1. Implementar un modelo de Zero Trust

No asumas que las interacciones internas son seguras por defecto; cada acceso debe validarse de forma continua en función de la identidad, el dispositivo y el contexto del intento de conexión, reduciendo así el riesgo de movimientos laterales dentro de la red.

2. Cifrado y anonimización de la información

Los datos deben estar cifrados tanto al enviarse como al almacenarse, asegurando que, incluso ante una filtración o acceso no autorizado, la información no pueda ser interpretada ni explotada por terceros.

3. Auditorías de ciberseguridad periódicas

Realizar revisiones regulares de sistemas, aplicaciones y configuraciones permite detectar vulnerabilidades y malas prácticas antes de que puedan ser aprovechadas por un atacante en un entorno real.

4. Establecer protocolos de respuesta inmediata

Definir de forma clara quién actúa y cómo se responde ante un incidente permite contener la situación de manera rápida, aplicando medidas como el bloqueo de accesos, la rotación de credenciales o el aislamiento de sistemas comprometidos. La formación del equipo es clave para asegurar una ejecución correcta y sin improvisación en situaciones reales.

5. Notificar sobre el incidente

Cuando un incidente implica exposición de información sensible, la comunicación debe ser rápida, clara y accionable. No se trata solo de notificar lo ocurrido, sino de indicar qué tipo de datos pueden haberse visto comprometidos y qué acciones inmediatas deben adoptar los usuarios para reducir su exposición y evitar un impacto mayor.

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